Dicen los médicos que mi abuelo se está muriendo pero yo no les creo porque no puedo superar mis diez años al pensar en ello. Entonces pienso que los médicos están equivocados porque los superhéroes no pueden morir. Y mi abuelo es uno de ellos.
Con un solo brazo me levantaba hasta el techo, o me hacía girar por el aire. Curaba muñecas tuertas y hacia andar juguetes que ya no tenían resortes ni motor. Construia columpios y balancines que han perdurado más que nuestra infancia.
Mi abuelo es inmortal. Para el terremoto del 39 escapó del derrumbe de su casa y de la pulmonía que mató a su padre cuando tuvieron que arrancharse en los cerros de Penco.
El nunca había leído a Marx, pero sabía lo que era el hambre y el frío del pueblo pobre donde nació, y siendo poco más que un niño se convirtió en obrero de la única fábrica que le daba de comer a ese pueblo olvidado. Pero el era porfiado, entonces también se hizo sindicalero y comunista. Por eso cuando la ley maldita - asi decía él- se vino a Santiago dejando atrás la fábrica que años más tarde mató de silicosis a su hermano.
Por eso digo que escapó muchas veces de la muerte. Ni el terremoto, ni González Videla pudieron con él.Es cierto que se hizo más duro, más callado, más escéptico. Tanto que nunca más fmilitó en el partido comunista, pero siempre siguió hablando del "Partido" mientras reclamaba que ya no era lo que había sido, y me pedía que le comprara El Siglo.
Pero también era un hombre infatigable. y de un corazón generoso. Mi tata fue tata de muchos, porque entendía a los niños mejor que a los grandes. Y jugaba mejor que nadie. Yo nunca vi tele los domingos porque los domingos yo iba a su casa. Todos íbamos a su casa.
Mi tata era mago: arreglaba enchufes, destapaba cañerias y cultivaba flores. Tenía un taller que era como una torre mágica, donde siempre había un tesoro por descubrir y donde la mitad de las cosas estaba prohibido tocar.Mi abuelo era el mejor compañero de juegos. Yo lo disfrazaba de novio, con un sombrero viejo y una corbata. Por mi parte, lucía el vestido de novia de mi mamá, y así fue que nos casamos muchas, pero muchas veces. Tal vez por eso es que hoy me siento tan viuda.
Mi tata es el hombre más porfiado y malgenio que he conocido, el viejo más jodido. Por eso no entiendo porque no manda a la mierda a todo el mundo y se levanta de la cama, y me reta porque no lo he llamado por teléfono.
Tal vez porque ya no tengo diez años, y yo también quiero verlo descansar. Porque no hay deudas pendientes. Nada quedó inconcluso. Sólo hay ganancias. La vida es como es, y así mientras mi abuelo agoniza, ha nacido Martín, su cuarto bisnieto. Dicen los médicos que mi abuelo ha muerto, pero yo no les creo porque mi abuelo es un superhéroe y los superheroes no mueren jamás.
http://es.youtube.com/watch?v=ETWoMnN9nSc
Tal vez porque ya no tengo diez años, y yo también quiero verlo descansar. Porque no hay deudas pendientes. Nada quedó inconcluso. Sólo hay ganancias. La vida es como es, y así mientras mi abuelo agoniza, ha nacido Martín, su cuarto bisnieto. Dicen los médicos que mi abuelo ha muerto, pero yo no les creo porque mi abuelo es un superhéroe y los superheroes no mueren jamás.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada