jueves 19 de junio de 2008

ARRIBA LA U

La U y la Ciudadanía se pronuncian



En el marco de los debates educacionales y de las movilizaciones de estudiantes secundarios y universitarios que hoy sacuden al país, nos parece necesario pronunciarnos respecto del alcance de los diferentes temas puestos en la escena pública.
Nos sentimos parte activa y solidaria de las justas aspiraciones y propuestas concretas en aras de poner fin tanto al círculo de la exclusión social como al de la baja calidad que evidencia nuestro sistema educacional. Dicho sistema, basado en la creencia de que el mercado puede ser la piedra angular para el aseguramiento de la calidad y la equidad, es fruto de la imposición y no de la deliberación democrática de la sociedad chilena. Nuestra sociedad, empezando por sus autoridades electas a partir de 1990, sólo recientemente ha comenzado a dimensionar y asumir dicha deuda.

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Por desgracia, contenidos fundamentales, y que forman parte de lo propuesto y debatido por el Consejo Asesor Presidencial de 2006, no han sido debidamente considerados en la propuesta de Ley General de Educación (regulación, selección, lucro, requisitos de ingreso, administración, etc.) particularmente tras el acuerdo entre la Alianza y la Concertación. En tal sentido creemos que los reclamos estudiantiles actuales gozan de fundamento y debieran ser oídos debidamente por el Parlamento y el Ejecutivo, ampliando los plazos y marcos de debate en pos de lograr una futura LGE que implique un cambio sustancial a la actual Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE).
En el caso específico de la Universidad de Chile, algunos sectores han cuestionado la llamada iniciativa Bicentenario en pos de revitalizar las Humanidades, Artes, Ciencias Sociales y de las Comunicaciones, desde las universidades estatales. En determinadas posturas dicho cuestionamiento ha ido acompañado, por un lado, de acciones que ponen en entredicho al nuevo Estatuto de la Universidad de Chile, y por otro, de manifestaciones que en su forma se alejan del mínimo indispensable de convivencia universitaria para permitir resolver las legítimas diferencias entre sus miembros con resguardo del irrestricto derecho a la opinión diferente y de la dignidad de las personas.
Resulta fundamental que todos los miembros de la Universidad, desde sus autoridades académicas hasta el último estudiante que recién ingresa a ella, asuman cabalmente que la comunidad universitaria no puede restringirse a quienes piensan de una misma manera. En este instante parece urgente recordarlo.
Como egresados, funcionarios, académicos y estudiantes de esta Casa de Estudios nos parece oportuno puntualizar que:
* Junto al financiamiento público de estudios superiores para los cuatro primeros quintiles (acuerdos CONFECH-MINEDUC, 2005) y al Nuevo Estatuto de la Universidad de Chile de 2006, este anuncio constituye uno de los más grandes avances para la educación pública universitaria en los últimos 35 años.
* La hoy llamada Iniciativa Bicentenario no es una dádiva caída del cielo. Se trata de la respuesta a una justa exigencia que la comunidad universitaria .incluidas varias generaciones de sus estudiantes. viene realizando desde hace casi dos décadas. Esta conquista ha concentrado numerosos esfuerzos que van desde la movilización, la presentación de propuestas y documentos fundamentados, hasta la discusión con sucesivos Ministros y autoridades nacionales. En tal sentido, creemos que tanto la voluntad manifestada por la Presidenta de la República y por el actual Gobierno de hacer efectiva dicha reparación, como el que las actuales autoridades universitarias hayan logrado generar el marco para la misma, no pueden ser sino motivo de alegría, así como de renovada voluntad de trabajo y debate deponiendo todo cálculo mezquino en pos de perfeccionar y de implementar esta iniciativa.
* Así mismo, no creemos que ella pueda ni deba sentar precedentes para reemplazar los necesarios aportes directos del Estado a sus Universidades, aportes que sin duda son hoy muy bajos para los desafíos de desarrollo que el país alberga. Por ende, es imperativo reforzar la demanda por mayores aportes basales para las universidades públicas, generando las instancias de diálogo y negociación que permitan este logro. En efecto, la sustentabilidad en el tiempo de los objetivos de la Iniciativa Bicentenario depende en gran medida de ello.
* En lo específico de la Iniciativa Bicentenario, nos parece importante recalcar, como es de conocimiento público, que la primera fase de esta iniciativa consiste en el debate de la comunidad para analizar, proponer y resolver sobre el mejor uso de los recursos en las diferentes áreas propuestas ..fortalecimiento académico, mejora del sistema académico-administrativo, infraestructura y vinculación con el medio social y las restantes universidades.., cautelando el debido equilibrio entre las mismas, cuestión esta última que constituye un tema importante planteado por los estudiantes.
* La Universidad de Chile posee hoy los canales democráticos para resolver sobre estos puntos y sobre cualquier otro en el que existan o no divergencias. Dichos canales, llámense Senado Universitario u otros, no son un barniz de democracia ni un regalo. Muy por el contrario, ellos representan la conquista, el acuerdo y el trabajo de la propia comunidad en pos de dejar atrás la legislación dictatorial, y constituyen una de las primeras reformas de fondo realizadas en el país a la LOCE.
No somos indiferentes a la importancia que tiene para la democracia en el país que la Universidad de Chile consagre la participación real de sus miembros en las definiciones esenciales de su quehacer. Lo lamentable es que hasta ahora ella sea la única institución de educación superior que ha renovado participativamente sus Estatutos. Por lo demás, cualquier mejora o cambio a éstos que se estime pertinente corresponde resolverlos exclusivamente a la propia comunidad universitaria toda a través del marco institucional que ella misma se ha dado.
Sería lúgubre y doloroso que la Universidad quedase presa tanto de temores inexpresables como de la falta de voluntad real para escuchar, recoger argumentos y construir efectivamente de manera comunitaria el futuro de la institución.
Por nuestra parte, creemos firmemente en la inteligencia de los universitarios, y sabemos que la Universidad de Chile ha demostrado .en momentos mucho más difíciles. poseer las fuerzas: (1) para asumir creativa y responsablemente fenómenos sociales que van más allá de ella, como es el caso del peligroso debilitamiento de la noción de ciudadanía o de la acción política trascendente; (2) para renovarse a sí misma y aprovechar las oportunidades que se le presentan reforzando su deber ser ante el país; y (3) para debatir y construir su futuro de manera amplia y democrática pese a todas las dificultades.

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